DE LA FOTOGRAFIA AL VIDEO

Cuando pasé de hacer fotografía con película a fotografía digital, uno de mis deseos era poder hacer video con look cinematográfico pues el video común no me gustaba por la cantidad de Frames que captaba al grabar, pues oscila entre los 30 a los 60 frames por segundo (fps) y eso provoca que la imagen se vea bastante real en el movimiento, poco interesante para mi gusto. Pensaba en las posibilidades que tendría si pudiera grabar con 24 frames por segundo (24 fps) pues me permitiría captar imágenes con esa característica del cine, que básicamente convierte el tiempo real en un tiempo un poco más pausado, lo que nos permite, a mi parecer, tener ésta fascinación por el séptimo arte.

Mi primer acercamiento fue precisamente con un amigo quien ya contaba con una Canon 60D, con quien hice los promocionales para Cuna de sombras kids. En ese momento decidí que debería adquirir una cámara que me permitiera comenzar a experimentar con mis inquietudes con la fotografía en movimiento (video). Pero mientras lograba ese objetivo quería comenzar a jugar. Solo necesitaba una idea.
La idea nació en una caminata que tuve cerca de mi departamento, era un día algo nublado de octubre y mientas escuchaba en el iPhone una pieza de mi pianista favorito Frédéric Chopin, tuve la fortuna de ver caer las hojas de los álamos que vestían la calle… una suerte de “epifanía” en la que la idea, de la cotidianidad, simplemente me abrazó.
Inmediatamente me comuniqué con unos amigos cineastas que iniciaban con su productora para hacer un test y ver cómo podría yo comunicar esa idea: el vuelo de las hojas otoñales.
Además quería hacerlo involucrando la belleza femenina, así que hablé con mi querida amiga y una de mis modelos y actrices favoritas Marcela Alvarez Grisales, para desarrollar una secuencia donde pudiera comunicar la sensación que me provocaba la música de mi compositor favorito, la paz y armonía del vuelo de las hojas y mi admiración por la belleza femenina.
Los recursos con los que contaba eran un par de horas, por la agenda apretada de Marcela, el ciclorama gris de mi estudio, un ventilador, la luz de modelado de mis lámparas de flash y una 7D… solo me faltaban las hojas. Además, para el tiempo en el que planee hacer el video el otoño ya había pasado y manera de recoger las hojas en primavera se volvía una tarea algo complicada. Así que me puse a pensar como artista escénico que soy y recordé algo que en teatro llamamos “realismo mágico” donde el ideal es convertir objetos con cierta naturaleza a cobrar otro valor con los efectos visuales, sonoros y de iluminación; y obviamente con el poder de imaginación de los actores para crear nuevos mundos y sensaciones con su expresión física y emocional. Entonces recordé un montaje teatral de mi gran amigo Víctor Ortiz donde una niña iba arrojando las “hojas del otoño” por el escenario, que no eran más que pedazos de papel china que con los efectos de iluminación cobraban vida para llevarnos a ver a esa niña dentro de un gran bosque.

El Acting.

Lo que tenía claro era que quería comunicar cómo la brisa del viento puede llegar a ser una caricia, de cómo en un momento totalmente cotidiano la vida te puede abrazar, regalándote un instante de paz, de disfrute, donde no hay que pensar, solo sentir y disfrutar el presente. El cabello de una mujer siempre es un elemento que puede llegar a ser muy seductor, así que aproveché esa cabellera hermosa de mi modelo. Para lograr la emoción pedí a Marcela que cerrara sus ojos, se imaginara en el lugar más placentero y pacífico que ella quisiera y que buscara una danza personal, sin seguir ninguna coreografía, solo dejándose llevar por la música. Para grabar los clips no utilicé la pieza musical que había escuchado aquel día, utilizamos otra que nos permitía que Marcela tuviera ese movimiento pausado y sensual.

La Edición.

En esos momentos, dada mi falta de experiencia en el conocimiento de montajes de edición, hice un primer corte y solicité a un amigo cinefotógrafo que me diera sus impresiones. Él me aconsejó que para estos casos lo mejor es buscar los momentos más emotivos de cada clip, cortarlos y darles armonía en el tiempo, pues se trataba de yuxtaponer los clips de tal forma que fueran agradables al verlos, sin necesidad de sonido. La tarea no fue nada sencilla, pues tuve que hacer muchos cortes para lograr sintetizar el sentimiento que me había propuesto, pero valió la pena.

La Música.

La pieza musical que finalmente elegí no fue la que originalmente iba escuchando cuando vi volar las hojas, sin embargo seguía siendo Chopin, es el Nocturno en Mi Bemol mayor Op 9, Nº 2. Cuando tuve el corte final de imagen no fue suficiente, pues ahora, con montar la música la percepción había cambiado por completo y requería nuevos cortes para lograr un efecto más armónico. Los cortes consistieron en acentuar los movimientos del cuerpo con la música. Al tratarse de un Vals, la medida de compás es de 3/4, así que los cambios y transiciones del video podrían cuadrar con el tiempo de la música. Hice ajustes tomando en cuenta este detalle, pero no haciéndolo protagónico. La idea principal se basaba en la sensación de movimiento pacífico, un momento disfrutable cuya suavidad permitía toques de sensualidad.
Finalmente y luego de muchas horas frente a la computadora quedó este resultado.
Comprendí que no se requiere del gran equipo de producción para comunicar una idea, mientras tengas claro el objetivo. Claro que una buena producción es aquella en donde los recursos (muchos o pocos) son utilizados de la forma más efectiva. Un plano fijo, un ventilador, una modelo, una luz de modelado tipo Rembrandt, y el uso de Slow Motion me permitieron lograr la imagen que me había pasado por la mente aquella tarde.
De este mismo proyecto salieron dos clips más que a continuación te expongo:

 

 

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4 Comments

  1. Alter Imago
    mayo 25, 2015 - Responder

    Mi estimado Mario, muy interesante post, estoy de acuerdo contigo que no se necesita una gran producción ni un gran presupuesto para crear algo que puede ser muy evocador, impactante o de gran belleza. Muchas veces las limitantes pueden ser vistas como ventajas si se saben aprovechar. Como bien dices lo más importante es partir de una idea!
    Te envío un cordial saludo!
    Eduardo

    • Mario Morales
      mayo 25, 2015

      Mi estimado Eduardo! Que tal, muchas gracias por tu comentario, coincidimos en muchas cosas, nos vemos pronto y a seguir con la pasión por la fotografía, un abrazo!

  2. Gerson Eliud
    mayo 25, 2015 - Responder

    Me agrada esa mezcla de imagenes en armonia con la musica, algo sencillo pero que genera grandes sensaciones y dejan volar la imaginación…

    • Mario Morales
      mayo 28, 2015

      Gerson muchas gracias por tu comentario. El solo hecho de que te haya generado sensaciones y permitido volar la imaginación ya es de por sí un hallazgo complicado de lograr. Mis intenciones son precisamente lograr evocar sensaciones, emociones, imágenes al espectador, ya sea con recursos sencillos o sofisticados, gracias nuevamente, te mando un abrazo, que estés muy bien.

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